Así reduce la educación el riesgo de deterioro cognitivo y demencia

30/08/2023



¿Cuál es la mejor manera de mantener el cerebro en forma a medida que envejecemos? Se sabe que mantener una actividad cognitiva regular, por ejemplo juegos de mesa, sudokus o determinados videojuegos en la mediana y durante la vejez, tiende a proteger contra el deterioro cognitivo y demencias como la enfermedad de Alzheimer.

Muchas personas mayores también se decantan por estudiar una carrera, idiomas o aprender a tocar un instrumento musical. Sin embargo, ¿se asocia también esta educación de adultos con un menor riesgo de deterioro cognitivo y demencia?

Sí, según un equipo de investigadores del Instituto de Desarrollo, Envejecimiento y Cáncer de la Universidad de Tohoku, en Sendai (Japón).

En un artículo que se publica en la revista «Frontiers in Aging Neuroscience» este equipo ha demostrado por primera vez que las personas que asisten a clases de educación para adultos tienen menos riesgo de desarrollar demencia cinco años después. Según Hikaru Takeuchi, primer autor del estudio, «la educación de adultos se asocia asimismo a una mejor conservación del razonamiento no verbal con el aumento de la edad».

Takeuchi y Ryuta Kawashima, profesor del mismo instituto, analizaron los datos del Biobanco del Reino Unido, que contiene información genética, sanitaria y médica de aproximadamente medio millón de voluntarios británicos, de los cuales 282.421 participantes fueron analizados para este estudio. Todas estas personas se habían inscrito entre 2006 y 2010, cuando tenían entre 40 y 69 años. Por término medio, se les había hecho un seguimiento de siete años en el momento del presente estudio.

El 1,1% de los participantes desarrollaron demencia durante el periodo de tiempo del estudio.

Takeuchi y Kawashima demostraron que los participantes que participan en programas de educación de adultos en el momento de la inscripción tenían un 19% menos de riesgo de desarrollar demencia que los participantes que no lo hacían. Esto es válido tanto para las personas caucásicas como para las de otras etnias.

Los expertos destacan que es importante que los resultados fueron similares cuando se excluyeron los participantes con antecedentes de diabetes, hiperlipidemia, enfermedades cardiovasculares, cáncer o enfermedades mentales.

Es decir, escriben en su trabajo, el menor riesgo observado no se debió exclusivamente a que los participantes con demencia incipiente no pudieran participar en la educación de adultos por los síntomas de estas comorbilidades conocidas.

Los resultados también mostraron que los participantes que participaron en clases de educación de adultos mantuvieron su inteligencia fluida y su rendimiento en razonamiento no verbal mejor que sus compañeros que no lo hicieron.

Sin embargo, la educación de adultos no afectó a la conservación de la memoria visoespacial ni del tiempo de reacción.

Ensayo clínico

Para Kawasihma, «una posibilidad es que participar en actividades intelectuales tenga resultados positivos sobre el sistema nervioso, lo que a su vez podría prevenir la demencia. Pero el nuestro es un estudio longitudinal de observación, así que si existe una relación causal directa entre la educación de adultos y un menor riesgo de demencia, podría ser en cualquier dirección».

Los investigadores creen que un ensayo clínico aleatorizado serviría para probar cualquier efecto protector de la educación de adultos.



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